¿Por qué es importante la tecnología en la escuela?

Demandas económicas
En una economía globalizada, con desarrollos tecnológicos dinámicos y un alto grado de competencia entre países, el éxito de una nación depende, más de lo que muchos creen, del nivel de formación de su fuerza laboral, incluyendo sus cualificaciones tecnológicas. Es vital para la futura creación de lugares de trabajo y para la mejora del bienestar social que los ciudadanos estén altamente cualificados en el uso de la tecnología. Esto debe ser válido no solo para quienes entran por primera vez en el mercado laboral o quienes ya están activamente integrados en él, sino también para los desempleados que no cuentan con las cualificaciones requeridas por un modelo productivo que se ha dado en llamar de la «economía del conocimiento».

Necesidades sociales
Indudablemente, la tecnología puede ofrecer mejores oportunidades para aprender, e incluso para mejorar la calidad de vida, a todas las personas con dificultades de aprendizaje o físicas y, en algunos casos, solo la tecnología puede ofrecerles acceso apropiado a la educación. Puesto que la tecnología puede ser una herramienta útil para crear entornos muy flexibles de formación, puede contribuir a la igualdad de oportunidades para la formación independientemente del sexo, de la ubicación geográfica, de la extracción social o étnica, de la enfermedad o de cualquier otra circunstancia de las que normalmente impiden o dificultan el acceso, en términos de igualdad de oportunidades, a una formación de calidad.

Cambios culturales

En las sociedades desarrolladas, la cultura, en el sentido más clásico y académico del término, convive en la vida cotidiana con la cultura digital. Esto es algo que las escuelas harán bien en recordar, puesto que no pueden permanecer ajenas a las transformaciones culturales que acompañan la emergencia de la sociedad del conocimiento. Algunos pensarán que la escuela debe seguir siendo un lugar donde se venere el libro y nada más que el libro, pero cada vez más docentes parecen inclinados a aceptar la realidad de que el mundo donde también ellos mismos viven está plagado de componentes y experiencias culturales digitales, lo cual no solo cambia la naturaleza del soporte sino, probablemente también, la de su contenido y lo que con él se puede hacer.

Expectativas pedagógicas

Pero es, probablemente, desde una perspectiva pedagógica desde la que cabe hallar las razones más sólidas que justifican la expectativa de una mayor adopción de la tecnología en las aulas y en los centros escolares (Selwyn, 2011). Para empezar, la tecnología tiene la potencialidad de contribuir a transformar los sistemas escolares en un mecanismo mucho más flexible y eficaz. La mayor parte de los países han confiado en la tecnología, desde esta perspectiva, como un catalizador para el cambio educativo y para el desarrollo de nuevos roles tanto para los alumnos como para los profesores en lo que se ha dado en llamar un «cambio de paradigma pedagógico». Son muchos los países que se han embarcado en reformas educativas en las cuales se espera que la tecnología desempeñe un papel no solo importante, sino crucial. Para poder enfrentar los nuevos  desafíos que plantean la sociedad del aprendizaje y la economía del conocimiento, el sistema escolar debe adoptar nuevas metodologías, desarrollar nuevos contenidos, nuevos modelos organizativos y nuevos métodos de colaboración interinstitucional, entre niveles educativos y, de forma creciente, incluso a escala internacional.

Resumen:

El conocimiento acerca de tecnología es vital para la creación de lugares de trabajo y para la mejora del bienestar social ya que contar con este tipo de cualificaciones te brinda fuertes herramientas, además de que no solo te ayudan en el ámbito laboral, tiene grandes usos sociales, ya que puede ofrecer herramientas útiles para crear entornos más flexibles unificando culturas y modos de pensar; en la educación también presenta grandes ventajas y opciones para muchos.

Referencias:

Lamberton, Donald MacLean. :    Economía de la información y del conocimiento, Selección de D. M. Lamberton ; traducción de : Eduardo L. Suarez.      México : Fondo de Cultura Económica, 1977

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